Es su misericordia

“Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad.”
Génesis 19:16 RVR1960

Ya Lot había sido advertido y el juicio se venía encima sobre las ciudades pecadoras de Sodoma y Gomorra. Lot había intentado convencer a sus yernos pero les sonaba ridículo escuchar algo como un juicio de Dios sobre el pecado, por lo que sólo le quedaba salvar su vida y la de su familia. Pero pudiendo tocar el juicio con los dedos de la mano, su corazón después de un largo tiempo viviendo en medio de una sociedad contaminada, sexualizada, materialista, donde los valores y la familia se estaban desintegrado, el corazón de Lot estaba demasiado apegado a muchas cosas de las cuales tendría que haber sido cuidadoso en alejarse y buscar a Dios y su voluntad. Creo que si hubiera dependido de Lot hubiera caído bajo el juicio junto con los demás pero en el último momento y también probablemente por la influencia de la intercesión de su tío Abraham por los justos que pudieran habitar en estas ciudades, los ángeles agarraron fuerte la mano de Lot y su familia y se escaparon del juicio en el último suspiro. En ocasiones nuestro corazón aún sabedor de las consecuencias y del juicio que nos puede traer nuestro pecado no está determinado a salir y ahí sólo la pura misericordia de Dios puede agarrarnos de nuestra voluntad y empujarnos hacia fuera pero estoy convencido que esto también se da muchas veces porque otros están orando por nosotros. Así que concluyo animándote a no estar tan cerca de la línea roja para que sólo quede el recurso de la misericordia pues tú te mantienes en obediencia y fe, así como no desistas en orar por otros que están tocando el juicio sobre sus vidas por obstinarse en sus pecados pues quién sabe si a través de tu oración pudieras estar moviendo esa mano que los empuje en misericordia hacia fuera.

Un abrazo a tod@s
Fran Cegarra

Suplica a tu hijo por sabiduría

Proverbios 1:10 Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, No consientas.

Más de 20 veces en el libro de Proverbios vemos a Salomón el cual fue considerado el hombre más sabio suplicar y rogar a su hijo para qué atienda a su consejo y a la sabiduría en los momentos de decisión que tendría que ir tomando a lo largo de su vida. A veces podemos tener la sensación de hablar a nuestros hijos y darles consejos que después parece como si hicieran todo lo contrario. Pero creo que este método el cual está inspirado por el Espíritu Santo en este libro de Proverbios es una instrucción que debemos de cultivar en el corazón de nuestros hijos ante el desafío de la vida el cual cada vez se llena de más peligros y deslizaderos para ellos. Nuestros hijos necesitan saber qué pensamos y qué nos gustaría que hicieran en decisiones claves como las amistades, las drogas, la pornografía, las relaciones sexuales fuera de tiempo y del matrimonio, el uso de las redes sociales y el mal uso del tiempo y el ocio. Que sepan cómo nos gustaría que ellos se condujeran en todo esto y que se lo hagamos con el tono del escritor de Proverbios en una súplica de un padre o una madre que aman su alma y su destino eterno por lo que enseñan y le ruegan a su hijo porque siga el camino del temor de Dios que es el que lleva a la vida.

Un abrazo a tod@s
Fran Cegarra

Los demás lo notarán

Buenos días y buena semana.

1º de Crónicas 16:11 Buscad a Jehová y su poder; Buscad su rostro continuamente.

El pianista Arthur Rubinstein decía: Si dejo de practicar un día yo lo notaré, si dejo dos los críticos lo notarán y si dejo de practicar tres días el público lo notará. Realmente estamos llamados a una vida de completa dependencia de Dios y esto se hace manifiesto a través de la oración continua. Una oración de deleite, adoración, ruego y súplica. Es cuando dejamos esta comunión con Dios que empieza a ocurrir una pérdida de vida y poder de Dios en nosotros. Al principio podemos mantenernos por nuestra experiencia, pero iremos notando como algo se apaga en nuestro interior hasta que al final otros percibirán que el altar deja de alumbrar y solo queda humo. En todos mis años de consejería pastoral hay un elemento que nunca falla en aquellos que vienen de una derrota espiritual prolongada y en un círculo de pérdida continua y es que dejaron su vida de intimidad comunión y alimento de la palabra hace mucho tiempo. Por lo que te animo a vivir de acuerdo al Consejo de Dios y nunca hacer de la oración una opción sino al contrario un respirar diario. Los demás lo notarán y esto traerá gloria a Dios.

Un abrazo a tod@s
Fran Cegarra