Escapa por tu vida

Apocalipsis 18:4 Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas;

En Apocalipsis se nos revela que el mundo entero está bajo la influencia engañosa del diablo el cual obra a través de la mentira y alejando al hombre de Dios el cual es la única fuente de vida. Babilonia representa esa sociedad que se ha construido a través del engaño, está a nuestro alrededor y la puedes oler con un mensaje qué te dice que fuera de Dios y sus límites hay mucho para ser feliz y que tú debes de disfrutarlo a tu manera. Cada día somos bombardeados con ello y nuestros sentidos atraídos a besarla. Aquellos que hemos conocido y sido transformados por el Evangelio tenemos un llamado a salir de ella y no participar del pecado que por muchos medios, personas y formas se nos invita a participar. La advertencia no puede ser más clara, las plagas que están haciendo naufragar hoy a las familias, los matrimonios y los hijos también vendrán sobre nosotros si no somos vigilantes en salir de ella en nuestros hogares y corazones. Me sobrepasa ver en este último tiempo tantos hogares que están naufragando por no haber sido cuidadosos a tiempo. La advertencia está dada, no seas negligente y empieza a correr hacia la dirección y la verdad de Dios antes que sea demasiado tarde.

Un abrazo a tod@s
Fran Cegarra

Haciendo crecer tu matrimonio VII

 

Colosenses 3:13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.

Terminamos esta serie y lo vamos a hacer hablando sobre un tema vital para la salud y la continuidad de nuestro matrimonio y este es el perdón dentro de éste.
Si hay una relación donde vamos a ser puestos a prueba en cuanto a nuestra capacidad de perdón es el matrimonio. Al mismo tiempo que es la relación terrenal en la que más vamos a ser expuestos a nuestras necesidades e intimidad también es donde vamos a ser más vulnerables y optar a ser ofendidos. Por ello debemos de ser muy cuidadosos con la ofensa la cual es un enemigo mortal para toda relación y más concretamente para la del matrimonio. Cuando somos ofendidos nuestra distorsión de la realidad y la verdad pierde toda claridad y comenzamos a verlo todo oscuro y contrario. Cuándo entramos al terreno del resentimiento perdemos el control de nuestras emociones y todo lo que vamos a volcar en nuestra relación desde ésta será tóxico y dañino. Por ello debemos de agarrarnos a la vida y ejemplo de Cristo para que por medio de su Espíritu Santo nos ayude a ofrecer ese perdón y misericordia que nos ofrece a pesar de estar tan alejados de su perfección y santidad y así poder ofrecerlo a nuestro cónyuge y de esa manera poder seguir creciendo en amor. Cristo no nos ofrece su perdón por algo bueno que hagamos sino con amor y misericordia y es por esto que nosotros debemos de hacerlo también con nuestro cónyuge. Los cambios que sean necesarios siempre será mejor tratarlos desde la quietud y no desde el dolor y el resentimiento, por ello el perdón actúa para que nuestra visión y realidad en el matrimonio no esté distorsionada. La capacidad de pedir perdón manifiesta también nuestra madurez y humildad y el nivel de nuestra relación, pues no hay relación en la cual no haya error y se necesite el perdón.

Un abrazo a tod@s.
Fran Cegarra

Haciendo crecer tu matrimonio VI

Efesios 5:25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,

En el anterior devocional hablamos de la necesidad de sentirse respetado por su esposa respecto de los maridos. Pero esto es algo que también ha de ser ganado por parte de ellos y que mejor manera que hacerlo como Cristo lo hizo con la Iglesia la cual es su esposa. Lo primero que Cristo nos enseña es que no esperó a que su esposa sea perfecta ni tenga todo lo necesario para comenzarla a amar sino que de su propia voluntad nació el amarla, cuidarla y ayudarla a convertirse en esa esposa que le deleitará. Si esperas a sentir para amar no lo vas a conseguir en la mayoría de las ocasiones, el amor es una decisión profunda de la convicción de hacer lo que Dios desea que hagamos. Por ello como esposos debemos de amar a nuestras esposas aún cuando no sean lo perfectas que a veces nos gustaría o imaginamos que deberían ser. Empieza por detalles pequeños que para ella sean importantes. Traer un gran regalo en una ocasión puntual no digo que no sea bueno pero no siempre es suficiente. Normalmente son los pequeños detalles los que las hace sentirse que se les está amando. Puedes empezar con preguntarle tres o cuatro cosas que para ella son fundamentales para sentirse amadas. Conforme vea tu intención e interés por las cosas importantes para ella y su corazón vaya siendo llenado de amor ten por seguro que ese amor se volverá a derramar sobre ti y al tú recibirlo seguirás buscando volcarlo sobre ella y de esta manera el circuito de amor en el matrimonio cumplirá el objetivo conforme a la voluntad de Dios. Cuando te sientas perdido en tu rol como esposo mira a Cristo como esposo y su amor incondicional por su esposa.

Un abrazo a tod@s.
Fran Cegarra