Buscando respuestas

Recurrimos a psicólogos en busca de respuestas para remediar comportamientos, temores, ansiedades, etc., aún cuando en las distintas escuelas de psicología hay diferentes puntos de vista, no coincidiendo por tanto ni en el diagnóstico como en soluciones. Esto es un hecho.

En la búsqueda de soluciones, tratamos de identificar y etiquetar todo  para poder comprender  los porqués y curiosamente, cuanto más etiquetamos y desarrollamos herramientas y métodos para dar soluciones más no alejamos de Dios y su verdad.

Si no tenemos en cuenta la realidad de la (1)condición pecaminosa del hombre perteneciente a una raza caída y la (2)influencia de espíritus inmundos que operan en los hombres por causa de la desobediencia, muchas de la soluciones solo será lo más parecido a la tapadera que ponemos en el cubo de la basura para que no huela su contenido.

(1)«Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen. Romanos 1:28

(2)«en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,» Efesios 2:2

El mejor conocedor del ser humano y la razón de sus comportamientos, es el propio creador, quien ha dejado su palabra no solamente escrita, sino también hecha carne en Jesucristo, (3)transformando al hombre por medio de ella, en un nueva persona libre de su condición pecaminosa y (4)dándole poder sobre toda fuerza del mal.

(3)«De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.»  2 Corintios 5:17.

(4)«Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.».  Santiago 4:7.

«Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.»  Filipenses 4:13.

(5)Si estas buscando respuestas a tu vida, si te inquieta que puede ser de tu destino eterno, busca a Dios por medio su palabra La Biblia, ella te conducirá a la persona de Jesús, (6)quien dio su vida por la humanidad para que sobre él fuese hecha justicia a nuestro favor.

(5)«Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.» S.Juan 14:6.

(6)«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.»  S.Juan 3:16.

(7)Él está junto a ti, esperando que decidas seguirlo. Habla con él, pídele perdón por tus pecados y expresarle tu necesidad. Jesús a prometido manifestarse, haciendo morada en nuestra vida por su Espíritu Santo, quien te guiará, te dará poder y libertad.

(7)«He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.» Apocalipsis 3:20.

 

La Biblia y la eternidad

El mensaje central en La Biblia, es el evangelio de Jesucristo.
La palabra evangelio del Griego, εὐαγγέλιον euangélion; significa ‘buena nueva’.
Por lo tanto cuando hablamos del evangelio de Jesucristo, estamos diciendo la buena nueva de Jesucristo.

¿Cuál es esa buena nueva de Jesucristo? El apóstol Pablo, cuando escribía sus cartas a las iglesias, enfatizaba la muerte y resurrección de Jesucristo como fundamento del evangelio, ya que en su resurrección venció la muerte no sólo para sí, si no también para todos aquellos que arrepentidos de sus pecados creyeran en él, recibiéndole como Señor y Salvador. Siendo esta la mejor buena nueva (noticia) que podemos recibir.

En sus cartas a Los Corintios, Pablo comentó algo que en gran manera llama la atención.

«Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración (de lástima) de todos los hombres.» 1 Corintios 15;19

El apostol está diciendo algo que ocurre comúnmente y es, el recurrir a Dios para nuestras necesidades que tenemos en esta vida. Cuando estamos en apuros, en búsqueda de mejores trabajos, cuando tenemos enfermedades, etc. Prueba de ello es la cantidad de patrones y santos y santas en las que las gentes confían sus vidas, obviando así lo más importante.

Aunque Dios por medio de Jesucristo cubre nuestras necesidades de esta vida cuando confiamos en él, lo más importante no es lo que en nuestra vida terrenal podamos vivir, porque el verdadero evangelio de Jesucristo, nos dice que Cristo venció la muerte y que hay un día de resurrección.

Dice Pablo «He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.» 1 Corintios 15:51-52

El mismo Jesús se presentó como la resurrección y la vida.

«Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.»
S.Juan 11:25

Jesús también habló de que todos resucitaremos.

«No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.» S.Juan 5:28-29

El evangelio de Jesucristo indica que el seguirlo a él, es la buena vida y la buena elección que nos da la victoria sobre la muerte y cambia nuestro destino eterno.

Como seres creados para amar, gozamos de libre voluntad, para decidir. ¿Qué haremos con nuestra vida? ¿Solo clamaremos a Dios para las necesidades de esta vida? o ¿confiaremos en sus promesas y victoria sobre la muerte donde podremos decir como el Apóstol?

«Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?». 1 Corintios 15:54-55

El evangelio de Jesucristo, garantiza nuestra eternidad en la presencia de nuestro creador, por lo que vivir en esta esperanza, cambia nuestra vida, dando valor a lo que verdaderamente es importante.
Tú decides…………

Joaquín Cegarra

¿Dónde van las personas cuando mueren?

En una sociedad donde nos hace creer que el todo de la vida es lo que aquí vivimos, produciendo en nosotros afanes y ansiedades por conseguir los mayores placeres posibles o miedos y temores, cuando sentimos que la muerte puede aparecer en nuestra vida.
El saber donde van las personas cuando mueren, nos da la oportunidad de elegir nuestro destino eterno antes de dejar esta vida y tener la paz que el mundo no da.
Y para saber quién nos puede informar, preguntemos a quien descendió del cielo.

Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. (Jesús) Juan 3;13

Te invito a escuchar esta grabación.
Joaquín Cegarra